Pentecostes

ACEPTACIÓN DE LA OBEDIENCIA – CONCIENCIA.

ACEPTACIÓN DE LA OBEDIENCIA – CONCIENCIA.

En Lumen Gentium, Cap. IV, nº 37, leemos:

Los laicos, como los demás fieles, siguiendo el ejemplo de Cristo, que con su obediencia hasta la muerte abrió a todos los hombres el dichoso camino de la libertad de los hijos de Dios, acepten con prontitud de obediencia cristiana aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, establecen en la Iglesia en su calidad de maestros y gobernantes. Ni dejen de encomendar a Dios en la oración a sus Prelados, que vigilan cuidadosamente como quienes deben rendir cuenta por nuestras almas, a fin de que hagan esto con gozo y no con gemidos (cf. Hb 13,17).

Recuerdo lo que escribí sobre este tema, que decía el P. Torres, y que finalizaba así:

“SOLO SI LO QUE NOS MANDAN ES CLARAMENTE PECADO, NO ESTAMOS OBLIGADOS A OBEDECER.”

CONSEJOS PARA TENER UNA BUENA CONCIENCIA MORAL

El Catecismo nos dice: 1776 “En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón...

Y más adelante: 1783 Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz...

Y aclara: 1784 La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida...

Y marca el camino: 1785 En la formación de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica...

Decisión: 1786 Ante la necesidad de decidir moralmente, la conciencia puede formular un juicio recto de acuerdo con la razón y con la ley divina, o al contrario un juicio erróneo que se aleja de ellas...

Tomo de ACIPRENSA, estos comentarios:

¿Puede equivocarse la conciencia?

Sí, la conciencia puede equivocarse si no esta bien formada, porque ante un acto concreto podría hacer un juicio erróneo en contra de la razón y de la ley divina.

¿Cómo se forma la conciencia?

La conciencia se forma con el conocimiento de la ley de Dios tal como la enseña el Magisterio de la Iglesia, con la práctica de las virtudes, la oración, la petición de consejo especialmente en la dirección espiritual y la recepción frecuente del sacramento de la Penitencia.

Parece que queda claro que, si no existe una buena formación, la persona puede decidir equivocadamente, inclinada hacia sus caprichos o intereses, siendo un motivo para la desobediencia.

M.S.G. - 26-11-25.
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