BIEN POR MONSEÑOR VIGANÒ
Cuando la Jerarquía se hace cómplice de la demolición de la Iglesia, la única solución es apelar al estado de necesidad y garantizar la sucesión apostólica para el bien de las almas.Nada ha cambiado desde 1988, e incluso se podría decir que la situación ha empeorado considerablemente.
Expreso, pues, mi pleno apoyo a la decisión tomada por la Fraternidad San Pío X.